Anthropic ha dado el paso que todo el sector esperaba. Este lunes, la compañía liderada por Dario Amodei presentó de forma confidencial su formulario S-1 ante la SEC, el regulador bursátil estadounidense. Es el primer movimiento formal hacia una oferta pública de venta (IPO) que podría convertirse en la mayor de la historia.
El anuncio llega apenas unos días después de que Anthropic cerrase una ronda de financiación Serie H de 65.000 millones de dólares, que situó su valoración en 965.000 millones. Para que te hagas una idea: eso la coloca en el Top 15 mundial por capitalización bursátil, apenas por debajo de Berkshire Hathaway, el holding de Warren Buffett (1,01 billones de dólares).
Lo más llamativo no es solo la cifra. Es el momento. Anthropic se ha movido antes que OpenAI, su gran rival. Los de Sam Altman llevan meses rumoreando con salir a bolsa —se habla de septiembre de 2026— pero aún no han presentado su S-1. Mientras, Anthropic ya tiene los papeles sobre la mesa del regulador.
Y no son los únicos. SpaceX presentó el suyo en abril, lo hizo público el 20 de mayo y apunta al 12 de junio para su debut bursátil, con una valoración objetivo de 1,75 billones de dólares. Tres pesos pesados de la tecnología compitiendo por el dinero de los inversores en cuestión de meses.
Qué sabemos (y qué no) del S-1
Al haberse presentado de forma confidencial, el contenido del S-1 no se hará público hasta 21 días antes de la gira de inversores. Es el procedimiento estándar: la empresa envía el prospecto con su información corporativa y financiera, la SEC lo revisa, hace comentarios, y Anthropic puede editar antes de la versión definitiva.
Lo poco que ha trascendido viene del comunicado oficial de dos párrafos que publicó la compañía: no se ha decidido ni el número de acciones que se ofrecerán ni el precio. El calendario, dicen, «dependerá de las condiciones de mercado y otros factores». Traducción: si las cosas se tuercen, se puede retrasar.
Bloomberg apunta a octubre de 2026 como la ventana más probable, según fuentes cercanas a la operación. Pero con una valoración de casi un billón de dólares, cualquier turbulencia en los mercados podría cambiarlo todo.
Una máquina de gastar (y de ingresar)
Anthropic genera 47.000 millones de dólares de ingresos anualizados, según reveló la propia empresa la semana pasada. Pero gasta más de lo que ingresa. Los costes de computación en la nube para entrenar modelos cada vez más potentes y una plantilla de miles de empleados hacen que la empresa siga en pérdidas.
No es muy distinto de lo que pasa con OpenAI, que también quema efectivo a un ritmo brutal. La diferencia es que Anthropic está estructurada como Public Benefit Corporation (PBC), una figura legal que obliga a equilibrar el beneficio económico con el impacto social. En teoría, los accionistas no pueden exigir maximizar beneficios a costa de la seguridad. En la práctica, ya veremos.
La ronda Serie H estuvo liderada por Altimeter Capital, Dragoneer, Greenoaks y Sequoia Capital. Nombres que pesan en Silicon Valley y que ahora mismo están contando los días para el gran día bursátil.
Lo que está en juego
Que Anthropic salga a bolsa no es solo una noticia financiera. Es un termómetro del sector. Si la IPO funciona, valida el modelo de las empresas de IA como inversión masiva. Si pincha, el mensaje para el resto —OpenAI incluida— será demoledor.
También es un test para el modelo PBC. ¿Puede una empresa que promete poner la seguridad por delante del beneficio sobrevivir a las exigencias trimestrales de Wall Street? Hasta ahora, las grandes tecnológicas han sorteado esa tensión con distintos grados de éxito. Anthropic lo intenta desde una posición jurídica distinta.
2026 se perfila como un año histórico para las IPO tecnológicas. SpaceX en junio, Anthropic en otoño, OpenAI quizá después. Tres empresas que definen el futuro de la inteligencia artificial, compitiendo también en los mercados. No me atrevo a predecir quién lo hará mejor. Pero sí tengo claro algo: estamos viendo nacer una nueva era del capitalismo tecnológico, con la IA como protagonista absoluta.