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New Glenn explota durante una prueba en tierra: Blue Origin sufre el peor revés de su historia

En resumen

  • El cohete New Glenn de Blue Origin explotó durante una prueba hotfire en Cabo Cañaveral. Jeff Bezos calificó el incidente como 'un día muy duro'.
  • El anterior vuelo del New Glenn, la misión NG-3 en abril de 2026, había sido un éxito rotundo y marcaba el ritmo de cadencia que Blue Origin necesitaba para cumplir con los plazos…
  • Blue Origin no ha comunicado un nuevo calendario para la misión NG-4 ni para la reconstrucción de la plataforma.
3 min de lectura
Explosión del cohete New Glenn de Blue Origin en Cabo Cañaveral

El cohete New Glenn de Blue Origin explotó la noche del jueves en la plataforma LC-36 de Cabo Cañaveral, Florida, durante una prueba de encendido estático —o hotfire— previa a la misión NG-4. Las imágenes, captadas por NASA Spaceflight, muestran una bola de fuego masiva que envolvió la plataforma de lanzamiento en cuestión de segundos.

Jeff Bezos, fundador y CEO de Blue Origin, recurrió a X para confirmar que no hubo heridos: «Todo el personal está localizado y a salvo. Es demasiado pronto para conocer la causa raíz, pero ya estamos trabajando para encontrarla. Un día muy duro, pero reconstruiremos lo que haya que reconstruir y volveremos a volar. Vale la pena».

El incidente supone un golpe devastador para la compañía aeroespacial. Según Ars Technica, gran parte de la única plataforma orbital de Blue Origin ha quedado destruida, y el New Glenn permanecerá en tierra durante un período de tiempo prolongado. Stephen Clark, editor del Rocket Report, escribió: «Nadie aprecia todavía las ramificaciones completas. Estaremos escribiendo sobre esto durante semanas, meses y años».

Qué estaba en juego: la misión NG-4 y Project Kuiper

La prueba fallida era el ensayo general para la misión NG-4, programada para junio de 2026. El objetivo: poner en órbita 48 satélites del Project Kuiper de Amazon, la constelación de banda ancha con la que Jeff Bezos pretende competir directamente con Starlink de SpaceX. Amazon había fijado 2026 como el año de entrada al mercado de internet satelital, un calendario que ahora queda en el aire.

El anterior vuelo del New Glenn, la misión NG-3 en abril de 2026, había sido un éxito rotundo y marcaba el ritmo de cadencia que Blue Origin necesitaba para cumplir con los plazos regulatorios de la FCC, que exigen tener desplegados la mitad de los 3.236 satélites de Kuiper para julio de 2026.

Un historial de retrasos que se agrava

El New Glenn ya acumulaba años de retrasos antes de su primer vuelo exitoso. Concebido en 2012 y anunciado públicamente en 2016, el cohete de 98 metros —diseñado para ser reutilizable con aterrizaje en plataforma marítima, al estilo Falcon 9 de SpaceX— no realizó su lanzamiento inaugural hasta enero de 2025. CNET señala que esta explosión representa el mayor contratiempo técnico desde la fundación de la empresa en el año 2000.

La pérdida de la plataforma LC-36 es particularmente crítica porque Blue Origin no dispone de instalaciones de respaldo para vuelos orbitales. SpaceX, su principal competidor, opera desde tres plataformas en Florida y una en California, y realizó más de 130 lanzamientos en 2025. Blue Origin había completado solo tres misiones orbitales en toda su historia.

Impacto en la industria espacial

El sector aeroespacial sigue de cerca las consecuencias. United Launch Alliance (ULA), que depende de los motores BE-4 de Blue Origin para su cohete Vulcan Centaur, no se ha pronunciado oficialmente, pero fuentes del sector citadas por Ars Technica sugieren que la producción de motores no debería verse afectada a corto plazo, ya que se fabrican en una instalación separada en Huntsville, Alabama.

Mientras tanto, el Pentágono anunció esa misma semana que evalúa nuevos emplazamientos de lanzamiento ante la creciente congestión en Cabo Cañaveral, un movimiento que cobra nuevo significado tras la destrucción de LC-36. La Fuerza Espacial estadounidense ha abierto una investigación sobre el incidente, aunque el proceso podría alargarse meses.

Blue Origin no ha comunicado un nuevo calendario para la misión NG-4 ni para la reconstrucción de la plataforma. Lo que sí ha dejado claro Bezos es que la compañía no se rinde: «Vale la pena».

El sector aeroespacial observa con atención las implicaciones para el ecosistema de lanzadores pesados. Con el New Glenn fuera de servicio, la presión recae sobre el Vulcan Centaur de ULA —que también usa motores BE-4 de Blue Origin— y sobre el Falcon Heavy de SpaceX como únicas alternativas operativas para cargas pesadas en EE.UU. La concentración del mercado en un solo proveedor privado reaviva el debate sobre la necesidad de redundancia en la capacidad de acceso al espacio.