Copilot estuvo a punto de convertirse en el corazón de Windows
Una filtración interna de un vídeo de 2024 ha puesto al descubierto el proyecto Aion: el sistema operativo que Microsoft imaginó con Copilot como centro absoluto. Dos años después, la compañía ha dado marcha atrás en casi todo.
En resumen
- Una filtración interna revela el proyecto Aion: el Windows centrado en Copilot que Microsoft diseñó en 2024 y del que luego se arrepintió. Esto es lo que sabemos.
- Windows 11 acaba de cumplir cinco años y, como señalaba MuyComputer hace unos días, sigue sin ganarse la confianza de media base de usuarios.
- Una filtración interna de un vídeo de 2024 ha puesto al descubierto el proyecto Aion: el sistema operativo que Microsoft imaginó con Copilot como centro absoluto.
Hubo un momento en que Microsoft quiso que Copilot fuera el centro absoluto de todo. No hablo de un asistente más en la barra de tareas. Hablo de reemplazar Windows tal y como lo conocemos por una interfaz donde lo único que hicieras fuera escribirle a una IA y esperar a que resolviera.
El vídeo es de 2024 y lo ha validado Windows Central con sus propias fuentes. Es una cápsula del tiempo de cuando en Redmond creían —de verdad— que Copilot iba a comerse el mundo. Y casi se come Windows.
Lo que era Aion por dentro
El proyecto se llamaba Aion. Planteaba algo sencillo de explicar pero salvaje en sus implicaciones: un Windows donde no abrías aplicaciones. Le pedías cosas a Copilot y él se encargaba. Sin menú Inicio. Sin escritorio tradicional. Solo una caja de texto y una IA de intermediaria.
Técnicamente funcionaba sobre Win3, un Windows tan recortado que ni siquiera ejecutaba aplicaciones Win32 en local. Todo eran aplicaciones web y nube. Si necesitabas Excel de verdad, tirabas de Windows 365 en streaming. La interfaz eliminaba el botón de Inicio y ponía en su lugar una barra de búsqueda tipo Copilot desde la que abrías archivos, lanzabas apps o navegabas usando lenguaje natural.
También traía Spaces, un sistema que agrupaba automáticamente aplicaciones y webs relacionadas en «espacios» que podías recuperar con un clic. La idea no era mala: tú trabajas en varias cosas a la vez y el sistema lo detecta y te organiza. Pero a costa de perder todo lo demás.
La obsesión Copilot
Aion no salió de la nada. Fue el punto álgido de una etapa en la que Microsoft metió Copilot en Paint, Bloc de notas, Edge, Bing, Microsoft 365, el explorador de archivos y básicamente cualquier rincón donde cupiera. Llegaron a poner un botón físico de Copilot en los teclados. En serio.
Xataka lo resumió bien en febrero de 2026: «Microsoft llevaba meses metiendo Copilot con calzador pese al descontento de sus usuarios». La gente no quería que el Bloc de notas le sugiriera resúmenes con IA. No quería que Paint generara imágenes por ella. Quería un bloc de notas y un Paint. Punto.
Yo mismo he usado Windows 11 desde que salió y recuerdo perfectamente el momento en que apareció el icono de Copilot en la barra de tareas sin pedir permiso. Lo primero que hice fue buscar cómo quitarlo. No era el único: los tutoriales de «cómo desactivar Copilot en Windows 11» se hicieron virales en media docena de sitios.
Recall y el principio del fin
El caso de Recall fue el punto de inflexión. Microsoft lo presentó como «memoria fotográfica para tu PC»: capturas de pantalla automáticas cada pocos segundos para que pudieras buscar cualquier cosa que hubieras visto. La comunidad de seguridad se le echó encima tan rápido que el proyecto se retrasó más de un año.
Cuando por fin llegó, ni siquiera dentro de Microsoft estaban contentos. Según fuentes internas citadas por Windows Central, la adopción fue baja y la percepción de los usuarios, peor. Habían apostado su función estrella a una idea que la gente no quería.
A partir de ahí, todo fue para atrás. En abril de 2026 quitaron Copilot del Bloc de notas. Luego de Paint. Luego de Photos. Luego de Snipping Tool. Según Windows Latest, la nueva consigna interna era clara: «Copilot solo donde realmente aporte valor».
Qué queda de todo aquello
Microsoft no ha abandonado la IA. Sería ridículo. Pero el enfoque ha cambiado radicalmente. Ahora hablan de Project Solara, interfaces generadas por agentes inteligentes. También han lanzado Aion 1.0 —sí, el nombre sobrevivió— pero como modelo local de IA para Windows, no como un sistema operativo entero.
La reorganización de marzo de 2026 también fue reveladora: Mustafa Suleyman se fue a dirigir una división de superinteligencia mientras otras personas tomaban las riendas de Copilot como producto de consumo. Traducción: investigar hacia dónde va la IA es una cosa. Meterla con calzador en productos que la gente usa cada día es otra muy distinta.
Windows 11 acaba de cumplir cinco años y, como señalaba MuyComputer hace unos días, sigue sin ganarse la confianza de media base de usuarios. Más de 1.000 millones de dispositivos lo ejecutan, pero la percepción sigue siendo tibia. Meterle más IA a la fuerza no iba a arreglar eso.
Creo que Aion fue un experimento necesario. Las grandes tecnológicas necesitan probar ideas extremas para entender dónde están los límites. Microsoft necesitaba descubrir —por las malas— que sus usuarios no quieren un sistema operativo que les hable. Quieren uno que funcione rápido, no moleste y les deje hacer su trabajo. Tardaron dos años en pillarlo, pero al final parece que lo han entendido.