GM acaba de mover ficha en un tablero que nadie esperaba. El 9 de junio de 2026, en San Francisco, General Motors anunció que va a fabricar baterías de iones de sodio para almacenamiento a escala de red. El objetivo declarado: alimentar centros de datos de IA y estabilizar una red eléctrica que no da abasto.
No es un experimento pequeño. La compañía ha comprometido 900 millones de dólares para comercializar nuevas químicas de batería, incluyendo un centro de desarrollo propio. Y ha fichado a Peak Energy, una startup de almacenamiento energético, como socio para integrar sus celdas en sistemas reales.
Fuera de China, ningún otro fabricante de coches tiene planes de fabricar celdas de iones de sodio. Cero. Ni Ford, ni Toyota, ni Volkswagen. GM va en serio y va sola.
La jugada tiene sentido si miras los números. Un centro de datos de IA puede consumir tanta electricidad como una ciudad pequeña. Goldman Sachs calcula que los data centers pasarán de representar el 3% del consumo eléctrico de EE.UU. en 2023 al 8% en 2030. Mientras tanto, hay millones de coches eléctricos aparcados con baterías enormes sin hacer nada. Ahí está el negocio.
Kurt Kelty, vicepresidente de baterías de GM, lo dijo sin rodeos a TechCrunch: "La forma en que estamos entrando en el mercado es la fácil, a través de ESS [sistemas de almacenamiento de energía]. Las características de rendimiento son justo lo que se necesita en ese mercado."
Por qué iones de sodio y no litio
Las baterías de iones de sodio funcionan parecido a las de litio, pero cambian materiales clave. El resultado: son más baratas, duran más y no se sobrecalientan. La pega es que necesitan ser más grandes y pesadas para almacenar la misma electricidad. Para un coche eso es un problema. Para un contenedor al lado de un data center, no tanto.
Peak Energy ya ha diseñado sistemas sin refrigeración ni extinción de incendios porque el riesgo de sobrecalentamiento es mucho menor. Paul Menson, director de comercialización de almacenamiento de GM, lo resumió con una frase que me encanta: "La parte más difícil de diseñar es no tener ninguna pieza. Elimina la pieza, eliminas el problema."
Eso sí, paciencia. Las primeras celdas de GM no entrarán en producción de prueba hasta 2028 en su Battery Cell Development Center. TechCrunch tuvo acceso exclusivo a las nuevas instalaciones y calculan que el centro recortará un año del proceso de comercialización. Mientras tanto, GM venderá celdas LFP (litio-ferrofosfato) a LG Energy Solution para sistemas de almacenamiento. LG ya trabaja con GM a través de su joint venture Ultium, la que fabrica las baterías de sus coches eléctricos.
Las baterías viejas de los coches también curran
GM no solo apuesta por celdas nuevas. También ha expandido su acuerdo con Redwood Materials, la empresa de reciclaje de baterías fundada por J.B. Straubel, el exejecutivo de Tesla que básicamente diseñó la estrategia de baterías que puso a Tesla donde está.
Redwood ya compra chatarra de las fábricas de baterías de GM y packs usados de sus coches eléctricos. Maneja unos 10.000 packs en cartera procedentes de GM. Parte de ese material ya está funcionando: Redwood opera un microgrid de 12 megavatios / 63 megavatios-hora con baterías de segunda vida en un centro de datos de Crusoe en Sparks, Nevada.
GM también ha comprado un sistema de 7,2 MWh de Redwood para una de sus plantas en Michigan. Calcula que le ahorrará unos 3 millones de dólares en la vida útil del sistema. Kelty lo dejó claro: "La fábrica está entusiasmada porque ahora tenemos una fábrica más fiable. Al final tendremos instalaciones similares en todas nuestras fábricas. Simplemente tiene sentido económico."
Tu coche enchufado = una batería para la red
Además del almacenamiento industrial, GM activó capacidades vehicle-to-grid (V2G) para sus clientes actuales de coches eléctricos. La idea es sencilla: cuando tu coche está enchufado en casa, puede devolver electricidad a la red en horas punta y cargarse cuando la demanda baja. Básicamente conviertes tu coche en una batería comunitaria que te puede generar ahorro.
Sterling Anderson, director de producto de GM, lo explicó así en el evento de San Francisco: "Vemos un futuro donde los vehículos eléctricos, las baterías que los alimentan y las redes eléctricas del país trabajen juntos."
No es un plan nuevo. Redwood Materials empezó el año pasado conectando packs viejos de coches eléctricos a un data center. Ford anunció hace meses que reutilizaría parte de su capacidad de fabricación de baterías para hacer unidades de escala de red. Pero GM va más allá al desarrollar su propia química de iones de sodio desde cero.
Mi opinión
He seguido el tema de la energía para IA bastante de cerca y esto me parece una señal clarísima. La demanda energética de la IA está forzando a sectores que antes no tenían nada que ver —automoción, reciclaje— a meterse en el negocio eléctrico. No es una curiosidad. Es que la infraestructura energética actual no da para lo que viene.
China lleva ventaja en iones de sodio. CATL ya tiene líneas de producción funcionando y ha bajado los costes a unos 70 $/kWh. Que GM sea el primer fabricante occidental en apostar fuerte por esta química dice mucho de hacia dónde va el sector. Los data centers no pueden esperar 10 años a que se construyan nuevas centrales nucleares. Las baterías —nuevas o recicladas— son la solución más rápida que hay.
Y los fabricantes de coches tienen algo que las utilities no: décadas de experiencia fabricando baterías a escala. Tiene todo el sentido del mundo.