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Linux 7.1 borra el procesador 486 del kernel

Linux 7.1 borra el procesador Intel 486 del kernel: adiós a 35 años de compatibilidad

El kernel elimina 140.000 líneas de código heredado en la mayor limpieza desde 2012. Ingo Molnar firma el parche que jubila un chip que apareció cuando Linus Torvalds aún era un estudiante de 21 años.

En resumen

  • El kernel Linux 7.1 elimina el soporte para procesadores Intel 486, la primera arquitectura retirada desde 2012.

El 14 de junio de 2026 Linus Torvalds lanzó Linux 7.1 con una decisión que llevaba años sobre la mesa: eliminar el soporte para los procesadores Intel 486. Es la primera arquitectura de CPU que desaparece del kernel desde que se retiró el 386 en 2012. Y se nota que había ganas de hacerlo.

El Intel 486 vio la luz en 1989, cuando Linux ni siquiera existía —Torvalds no empezaría el proyecto hasta 1991. Dejó de fabricarse en 2007 y ninguna distribución moderna lo soportaba ya en la práctica. Las opciones de configuración M486, M486SX y MELAN eran, en palabras del propio Torvalds, algo para lo que no hay «ninguna razón real para que nadie dedique un segundo» a mantener.

El parche lo escribió Ingo Molnar, uno de los desarrolladores más veteranos del kernel. Junto al 486 se van más de 140.000 líneas de código: procesadores Baikal rusos, el bus mouse heredado, drivers ISDN antiguos, el protocolo UDP-Lite y varios controladores PCMCIA obsoletos. Es una poda considerable para un proyecto que históricamente se ha resistido a romper la compatibilidad hacia atrás.

El coste real de mantener lo que nadie usa

Linux ha mantenido compatibilidad con hardware de hace tres décadas porque su cultura siempre ha defendido que nada se rompa —y eso ha sido parte de su éxito. Pero mantener el 486 no salía gratis: el kernel tenía código de emulación por software para chips que carecen de TSC (contador de tiempo) y de la instrucción CMPXCHG8B. Cada vez que alguien tocaba el planificador o el gestor de memoria, tenía que asegurarse de que no rompía la compatibilidad con un chip que ya nadie enchufaba.

He seguido las notas de release del kernel desde 2015. Los lanzamientos donde se elimina código de verdad me dicen más sobre hacia dónde va el ecosistema que cualquier anuncio de nueva funcionalidad. Cuando el kernel decide que mantener algo ya no compensa, es porque el proyecto ha madurado lo suficiente como para priorizar la salud del código sobre el miedo a romper cosas.

Dicho esto, hay un caso límite que me preocupa: el hardware industrial aislado. Si alguna máquina de control industrial lleva décadas funcionando con un kernel personalizado basado en 486 —algo perfectamente posible en plantas de manufactura— su único camino ahora es quedarse en kernels LTS sin actualizaciones de seguridad upstream. No es lo ideal, pero tampoco se le puede pedir al kernel que cargue con lastre indefinidamente.

Lo que trae Linux 7.1 además de la limpieza

Que el lanzamiento sea recordado por lo que quita no significa que no traiga cosas nuevas. Estas son las que más me han llamado la atención:

Nuevo driver NTFS nativo. Ahora el kernel puede leer y escribir NTFS sin depender del módulo externo ntfs-3g. Para cualquiera que trabaje con discos compartidos entre Linux y Windows, esto resuelve años de fricción. Ya era hora.

Intel FRED activado por defecto. Flexible Return and Event Delivery mejora la gestión de excepciones e interrupciones en CPUs Intel modernas como Panther Lake. Según Phoronix, también hay mejoras de rendimiento para gráficas Intel Arc Battlemage, correcciones de audio para la Steam Deck OLED y una expansión de Landlock para aislar mejor los procesos en contenedores.

Hay optimizaciones para Apple Silicon y para GPUs AMD Radeon más antiguas que todavía tienen vida por delante. Un ciclo especialmente movido, con la particularidad de que los parches generados por IA/LLMs están empezando a saturar a los mantenedores —Torvalds ya ha comentado el creciente número de bugs reportados por estas herramientas.

Lo que se viene en Linux 7.2

Linux 7.2 ya está en desarrollo y sigue eliminando restos de código i486 que quedaron en 7.1. También incluye protección contra ataques DoS mediante temporizadores, mejoras en el planificador y soporte inicial HDMI 2.1 FRL para GPUs AMD.

Mi apuesta: el ritmo de limpieza se acelera ahora que se ha roto el tabú. Si en 7.1 cayeron 140.000 líneas, en 7.2 podrían caer otras tantas. El kernel está haciendo limpieza general y, como usuario diario de Linux, solo puedo aplaudirlo. Menos código heredado significa menos bugs, menos superficie de ataque y menos tiempo perdido para los mantenedores.

Si quieres probarlo ya, en Ubuntu puedes instalarlo desde el PPA de kernel mainline. O si estás pensando en montar un equipo dedicado para trastear con kernels, un mini PC con Linux es la opción más cómoda hoy en día.

✍️ Luigy García — Editor de La Frontera IA. Sigo el kernel de Linux desde 2015 y escribo sobre lo que importa en hardware y software libre. Escríbeme si tienes dudas o quieres compartir tu experiencia.