OpenAI pone al gobierno de EE.UU. en su accionariado: 5% por 42.600 millones para aplacar a Trump
Sam Altman ha propuesto ceder un 5% de OpenAI al gobierno estadounidense. La participación valdría 42.600 millones de dólares y forma parte de un plan más amplio: crear un fondo soberano de IA donde el Estado sea accionista de todas las grandes tecnológicas del país.
En resumen
- Sam Altman propone ceder el 5% de OpenAI al gobierno estadounidense, valorado en 42.600 millones de dólares. La jugada busca calmar la presión regulatoria de la Administración Trump.
- Lo que está sobre la mesa es grande. El 5% de OpenAI equivale a unos 42.600 millones de dólares,
- Que Altman quiera regalar 42.600 millones al Tío Sam no es filantropía. Como bien apunta ActuIA,
La noticia la ha destapado el Financial Times el 2 de julio, citando a dos personas cercanas a las conversaciones. Según el diario británico, Sam Altman lleva meses moviendo esta idea en Washington. Primero se la planteó directamente a Donald Trump a principios de 2025, y ahora la ha retomado con el secretario de Comercio Howard Lutnick y el del Tesoro Scott Bessent.
Lo que está sobre la mesa es grande. El 5% de OpenAI equivale a unos 42.600 millones de dólares, tomando como referencia la valoración post-money de 852.000 millones que alcanzó la compañía en su ronda récord de marzo de 2026, según CNBC.
Pero OpenAI no quiere ser la única. La propuesta incluye que Google, Meta y Anthropic también cedan participaciones similares. Algunas filtraciones mencionan incluso a fabricantes de chips como Nvidia, Micron y AMD. El vehículo sería un fondo soberano inspirado en el Alaska Permanent Fund, ese fondo que reparte los beneficios del petróleo entre los ciudadanos de Alaska.
No es generosidad: es comprar paz regulatoria
Que Altman quiera regalar 42.600 millones al Tío Sam no es filantropía. Como bien apunta ActuIA, la jugada se entiende mirando el contexto: la presión sobre las grandes tecnológicas en Washington no para de crecer.
En las últimas semanas, el gobierno ha metido mano directamente. Anthropic tuvo que desactivar el acceso a sus modelos Mythos y Fable el mes pasado por una directiva de control de exportaciones. Solo esta semana ha podido restaurarlo tras resolver las "preocupaciones de seguridad" del gobierno. Un aviso a navegantes.
La administración Trump está cada día más inquieta con las vulnerabilidades de ciberseguridad de los modelos de IA y con la competencia de los modelos open-source chinos, que están resultando casi igual de capaces y bastante más baratos. En ese ambiente, convertir al Estado en accionista tiene su lógica: si el gobierno gana dinero cuando a la industria le va bien, ¿para qué regularla a martillazos?
El problema, claro, es que el Estado se convierte en juez y parte. Regular severamente a una empresa de la que cobras dividendos no es precisamente fácil. Es la trampa que señala ActuIA: comprar "paz regulatoria" a cambio de acciones.
Bernie Sanders quiere el 50%, no el 5%
La idea de la participación pública en la IA no es solo cosa de Altman. El senador demócrata Bernie Sanders está empujando por algo mucho más ambicioso: un impuesto único del 50% sobre las acciones de las mayores empresas de IA para financiar un fondo soberano gestionado por una comisión independiente.
Altman, de hecho, se ha reunido con Sanders en las últimas semanas, según The Guardian. Dos visiones completamente distintas del mismo concepto: la de Altman es compartir valor para que nos dejen en paz; la de Sanders es tomar el control.
Las conversaciones, eso sí, están en fase "conceptual" y cualquier acuerdo necesitaría una ley del Congreso. O sea, que no va a pasar mañana. Pero el simple hecho de que se esté hablando ya dice mucho de hacia dónde va el viento.
EE.UU. apuesta por la propiedad; Europa, por las reglas
Hay un contraste brutal con lo que está haciendo Europa. Mientras Washington estudia meterse en el capital de las empresas de IA, Bruselas ha tirado por el camino opuesto: el AI Act, que regula usos, impone obligaciones según nivel de riesgo y protege derechos sin poseer ni una acción.
Son dos filosofías enfrentadas. La americana alinea intereses: si el Estado gana cuando la IA prospera, le interesa que prospere. La europea mantiene distancia: el regulador se queda fuera del mercado para poder limitarlo. La primera corre el riesgo de captura regulatoria. La segunda, el de asfixiar la innovación.
Personalmente, creo que ninguna de las dos lo está clavando. El modelo americano me parece un conflicto de intereses con patas, y el europeo peca de lento. Pero si tuviera que apostar, diría que la aproximación de Altman —por cínica que sea— va a resultar más efectiva a corto plazo. Al dinero en Washington le hacen más caso que a los principios.
IPOs a la vista y la cifra del billón
Todo esto ocurre mientras OpenAI y Anthropic se preparan para salir a bolsa. Algunos inversores creen que ambas podrían alcanzar valoraciones superiores al billón de dólares en su debut bursátil. Si el gobierno ya tiene su 5% para entonces, la cosa cambia.
OpenAI ya planteó en abril la idea de un "public wealth fund" que diera a cada ciudadano —incluidos los que no invierten en bolsa— una participación en el crecimiento económico impulsado por la IA. La propuesta de ahora es la versión concreta de aquella idea.
No está claro qué harán Google, Meta o Anthropic. Una fuente cercana dijo a Forbes que Anthropic no está negociando ninguna transferencia de capital con la administración. Y sin el apoyo del resto de grandes, el plan se queda en un gesto de OpenAI que puede no llegar a ninguna parte.