Microsoft ha empezado a desplegar esta semana el Perfil de Baja Latencia como parte de la actualización opcional de mayo para Windows 11, identificada como KB5089573. La compañía lo describe de forma genérica como una «mejora de rendimiento» vinculada al uso de CPU, pero ¿qué hace realmente y cómo afecta a tu equipo? Esto es todo lo que debes saber.
La actualización está disponible desde el 28 de mayo de 2026 y, aunque por ahora es opcional, se convertirá en obligatoria el próximo 9 de junio con el parche de seguridad mensual. Si tienes activadas las actualizaciones automáticas, tu equipo lo recibirá sin que tengas que hacer nada.
Qué es exactamente el Perfil de Baja Latencia
El Perfil de Baja Latencia es un mecanismo que trabaja de forma dinámica en segundo plano para mejorar la respuesta del sistema operativo. Según Microsoft, su objetivo es ofrecer una experiencia más fluida en acciones cotidianas que hasta ahora podían sentirse ligeramente lentas: abrir el menú de inicio, lanzar aplicaciones o desplegar el menú contextual al hacer clic derecho.
Con este perfil activo, esas acciones se ejecutan notablemente más rápido, lo que transmite al usuario una mayor sensación de fluidez en las interacciones más básicas del sistema operativo. Algo que, sinceramente, Windows 11 necesitaba, sobre todo en equipos con hardware más modesto.
«Se produce un pico de frecuencia que solo durará unos instantes y se producirá de forma controlada, sin afectar negativamente a la estabilidad, temperaturas ni vida útil del procesador.» — Documentación de Microsoft sobre KB5089573
Cómo afecta realmente a tu CPU
El funcionamiento es más sencillo de lo que parece. Cuando el perfil detecta que vas a realizar una acción que se beneficia de una respuesta más rápida, eleva momentáneamente la frecuencia de trabajo de la CPU. Es un pico de frecuencia de muy corta duración —milisegundos— que se produce de forma controlada y se desactiva inmediatamente después.
Esto es importante: no es overclocking ni fuerza al procesador fuera de sus especificaciones. Microsoft simplemente está usando los márgenes que ya existen en la arquitectura moderna de CPUs para aprovechar pequeños impulsos de frecuencia cuando realmente marcan la diferencia en la experiencia del usuario.
Según la compañía, el impacto en el consumo de batería es mínimo y no afecta negativamente a la estabilidad del equipo ni a las temperaturas. Los procesadores modernos están diseñados para gestionar este tipo de fluctuaciones sin degradarse.
¿Notarás la diferencia en tu equipo?
La respuesta depende de tu hardware. Si ya tienes un equipo con un procesador potente y memoria RAM suficiente, lo más probable es que no notes ninguna diferencia significativa. Tu sistema ya iba sobrado y estas microoptimizaciones apenas se perciben.
Donde sí se nota es en equipos con hardware más ajustado: portátiles de gama media, equipos con procesadores de generaciones anteriores, o configuraciones con poca RAM. En estos casos, la diferencia al abrir el menú de inicio o lanzar aplicaciones puede ser apreciable, y transmite una sensación de sistema más responsivo que agradecerás en el día a día.
Isidro Ros, editor de MuyComputer, lo resume bien: «En general creo que esta nueva función es un cambio positivo, aunque no podemos considerarla como una mejora de rendimiento en el sentido estricto de la palabra. Microsoft no está optimizando Windows 11, sino que está haciendo un mejor uso de los recursos disponibles».
¿Puedes evitar esta función?
De momento sí, pero solo temporalmente. Si decides no instalar la actualización opcional KB5089573, puedes esquivar el Perfil de Baja Latencia durante unas semanas. Pero ten en cuenta que esta función se integrará en la actualización de seguridad obligatoria del 9 de junio de 2026, así que acabarás recibiéndola de todas formas.
No hay un interruptor oficial para desactivar manualmente el perfil una vez instalado, al menos por ahora. Microsoft no ha documentado ninguna clave de registro ni política de grupo para controlarlo, lo que sugiere que la compañía lo considera una mejora transparente que no debería preocupar al usuario.
¿Es esto realmente una mejora de rendimiento?
Aquí viene el matiz importante. Técnicamente, el Perfil de Baja Latencia no acelera Windows 11 en el sentido tradicional. No reduce el consumo de recursos, no optimiza los procesos en segundo plano ni mejora la gestión de memoria. Lo que hace es más sutil: aprovecha los picos de frecuencia de la CPU en los momentos exactos en que el usuario percibe la respuesta del sistema.
Es, en esencia, una optimización perceptiva. El sistema no va más rápido haciendo cálculos o compilando código, pero se siente más ágil al interactuar con él. Para el usuario medio, eso puede ser más valioso que una mejora de rendimiento pura que solo se nota en benchmarks sintéticos.
Este enfoque recuerda a lo que Google lleva años haciendo en Chrome OS y Android con los perfiles de gobernador de CPU: subir la frecuencia justo cuando el usuario toca la pantalla o hace clic, y bajarla inmediatamente después. Microsoft está aplicando la misma filosofía a Windows 11, y es una decisión acertada.
Lo que viene: junio y más allá
El despliegue actual es solo el principio. Microsoft ha confirmado que el Perfil de Baja Latencia seguirá refinándose en futuras actualizaciones a lo largo de 2026. La compañía está recopilando datos de telemetría para ajustar los umbrales de activación y asegurarse de que el perfil solo se active cuando realmente marca la diferencia.
También se espera que la función llegue a Windows Server en algún momento, aunque con un enfoque diferente, más orientado a reducir la latencia en cargas de trabajo de red y almacenamiento que a mejorar la fluidez de la interfaz.
Para el usuario doméstico, el mensaje es claro: no hay nada de qué preocuparse. El Perfil de Baja Latencia es una mejora sutil, segura y probablemente bienvenida. Si tu equipo ya iba bien, no notarás nada. Si iba justo, agradecerás ese extra de fluidez al abrir el menú de inicio.