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Google Earth Pro en pantalla con calendario

Por qué dejé de confiar en Google: lo que Google Earth Pro me enseñó sobre depender de un gigante

Google ha confirmado que las descargas de Google Earth Pro para escritorio desaparecerán el 25 de junio de 2027. Para muchos es una noticia más. Para mí fue el recordatorio de por qué dejé de construir nada importante sobre arena movediza.

En resumen

📅 La noticia: adiós a las descargas

El 8 de julio de 2026, un community manager de Google publicó en los foros oficiales que Google Earth Pro para escritorio —Windows, macOS y Linux— dejará de poder descargarse a partir del 25 de junio de 2027.

Ojo: no es que la app vaya a dejar de funcionar. Si ya la tienes instalada, seguirá funcionando después de esa fecha. Lo que desaparece es el instalador oficial. Nuevos equipos, reinstalaciones, gente que llegue tarde: sin suerte.

Google quiere que uses la versión web o las apps móviles. Han añadido capas con IA, el simulador de vuelo que antes solo estaba en escritorio y herramientas de medición. Sobre el papel suena bien.

Pero cuando lees los comentarios de la gente que realmente usa Earth Pro a diario, la cosa cambia. Un usuario de Reddit lo resume: «el límite de 250.000 vértices en la versión web es ridículo». Otro dice que la web «no muestra los datos de atributos de forma consistente». Son quejas de profesionales del GIS, urbanistas, arquitectos, investigadores. Gente cuyo flujo de trabajo depende de esa herramienta.

Y mientras tanto, los usuarios de Mac tienen un problema añadido: cuando Apple elimine Rosetta con macOS 28, Earth Pro —que no tiene versión nativa para chips M— simplemente dejará de abrirse.

🧠 Lo que yo aprendí (a hostias)

Esta noticia me golpeó de una forma muy concreta. No porque use Google Earth Pro a diario —lo he usado para planificar rutas de montaña y curiosear, nada profesional—, sino porque me recordó todas las veces que he confiado en una herramienta de Google y me ha salido mal.

El dato que lo dice todo: 299 productos de Google han muerto desde 2006, según Killed by Google. Trescientos. Entre ellos Google Reader, Inbox, Stadia, Google Podcasts, Hangouts, y ahora, parcialmente, Earth Pro.

Hace unos años yo vivía en Google Drive, Google Docs, Google Fotos. Todo en la nube, todo delegado. Y entonces un día una API cambió, una feature que usaba desapareció sin previo aviso y me quedé con el culo al aire. No fue dramático, pero sembró una semilla de desconfianza que no ha hecho más que crecer.

En mi experiencia, cada vez que dependes de un servicio que no controlas, estás alquilando tiempo. Puede que dure 10 años o que mañana salga un post en un foro diciendo «lo sentimos, cerramos las descargas». Y tú, que montaste tu flujo de trabajo sobre ello, te quedas mirando la pantalla.

🫐 Mi Raspberry Pi y yo: la respuesta a todo esto

Ahí es donde entra la Raspberry Pi 5 de 8 GB que tengo en un rincón del salón. Cuando decidí montar La Frontera IA, lo hice sobre esta pequeña bestia de 80 euros. Y fue la mejor decisión que he tomado en años.

¿Por qué? Porque todo lo que ejecuto es mío. El servidor web con Caddy, los cron jobs que publican artículos, la base de datos JSON que guarda cada contenido, las imágenes generadas con IA. Nada de eso depende de que a un product manager de Mountain View le parezca que mi caso de uso ya no merece la pena.

He pasado por migraciones DNS, bugs de index.html, problemas de permisos en Caddy, artículos que iban al directorio equivocado. Todo eso lo he resuelto yo. Y aunque al principio me costó sangre, ahora sé que si algo falla, puedo arreglarlo. No hay un formulario de soporte, no hay un plazo de 30 días para migrar mis datos. Es mi caja, mis reglas.

💾 Y para almacenamiento, un NVMe que no pide permiso

Lo mismo aplica al almacenamiento. Durante meses usé una tarjeta SD en la Raspberry Pi. Funcionaba, pero los tiempos de respuesta eran penosos y cada pocas semanas la tarjeta mostraba signos de degradación. Hasta que instalé un SSD NVMe de 1 TB con un adaptador HAT y la diferencia fue de otro planeta: Caddy sirve páginas en milisegundos, los logs se escriben sin cuellos de botella y la latencia de las consultas al JSON de artículos pasó de medio segundo a menos de 50 ms.

Lo irónico es que Samsung acaba de anunciar un SSD que alcanza 28.400 MB/s. Mi NVMe no llega ni al 10% de eso. Pero el mío enciende cuando yo quiero, guarda lo que yo decido y no desaparece cuando un ejecutivo firma un PDF.

🎯 La lección no es "no uses Google". Es "no construyas tu casa en terreno alquilado"

No voy a hacer de esto un manifiesto anti-corporativo. Uso productos de Google todos los días. Gmail, Maps, YouTube. Son buenísimos. El problema no es usarlos; es depender de que sigan existiendo tal y como los conoces.

Si mañana Google decide que Google Drive cambia su sistema de permisos y rompe tu workflow, ¿qué haces? Si Dropbox triplica el precio, ¿tienes alternativa? Si GitHub privatiza los repos gratuitos, ¿a dónde te llevas 5 años de código?

Yo ya no me hago esas preguntas. Porque lo crítico —mi web, mis artículos, mis scripts, mis backups— vive en hardware que toco con las manos. Y lo que no es crítico, lo uso sin miedo pero con los ojos abiertos.

🧰 Por dónde empezar si quieres hacer lo mismo

Si esto te resuena y estás cansado de que te muevan el suelo bajo los pies, aquí va lo que a mí me funcionó:

  1. Identifica qué es crítico. No hace falta migrarlo todo. ¿Qué te dolería perder mañana? Empieza por ahí.
  2. Una Raspberry Pi 5 con 8 GB de RAM es más que suficiente para montar un servidor web, un NAS ligero o tu propio gestor de contraseñas.
  3. Caddy como servidor web. Configuración en 4 líneas, HTTPS automático con Let's Encrypt. Pura magia.
  4. Cloudflare Tunnel si no tienes IP pública. Expone tu servicio sin abrir puertos en el router.
  5. Backups automáticos. Un cron job que haga rsync a otro disco. Lo básico que casi nadie hace.

Me costó 3 intentos montar el tunnel correctamente, y perdí una tarde entera con un bug de permisos de Caddy que solo fallaba con curl (los navegadores iban bien). Pero desde que funciona, no he vuelto a mirar atrás.

Google Earth Pro no se muere. Solo deja de estar disponible para los que aún no lo tienen. Pero es un aviso más en una lista de 299. Y si hay algo que he aprendido en estos últimos dos años es que la única herramienta en la que puedes confiar al 100% es la que tú mismo controlas.

✍️ Luigy García — Editor de La Frontera IA. Escribo desde una Raspberry Pi 5 que lleva 8 meses encendida sin apagarse. Si tú también estás harto de que te cierren herramientas que usas a diario, escríbeme y lo hablamos.