En el Computex 2026 que se celebra estos días en Taipei, Intel ha enseñado los detalles de Crescent Island, su próxima GPU para centros de datos. Y la propuesta es rara. En el buen sentido.
Crescent Island no se parece a nada de lo que hay ahora en el mercado de aceleradoras para IA. Para empezar, formato PCIe, algo que las GPUs de gama alta para datacenter abandonaron hace tiempo. Pero la decisión más llamativa es la memoria: nada de HBM, nada de GDDR. Intel ha elegido LPDDR5x, el mismo tipo de memoria que llevan los portátiles de gama alta y los smartphones.
El resultado: hasta 480 GB de memoria en una sola tarjeta. Las GPUs insignia de Nvidia se quedan en 288 GB. Y como la LPDDR5x es mucho más barata que la HBM —cuyo precio se ha triplicado en el último año por los problemas en la cadena de suministro—, Crescent Island debería costar bastante menos.
La contrapartida está en el ancho de banda. Intel no ha dado cifras oficiales, pero con un bus de 1024 bits estaríamos en torno a 1,2 TB/s. Las últimas GPUs de Nvidia y AMD rondan los 20 TB/s. Sí, es un abismo. Pero aquí está el truco: Crescent Island no está pensada para competir en velocidad bruta.
🧠 Prefill: la fase que nadie mira y donde Crescent Island brilla
En inferencia de IA, el proceso se divide en dos fases: prefill y decode. El prefill es esa espera entre que escribes el prompt y el modelo empieza a responder. Es intensiva en cómputo, no en ancho de banda de memoria. Puedes usar memoria más lenta y más barata sin que el rendimiento se resienta.
Esta era exactamente la idea detrás de la Rubin CPX de Nvidia, anunciada a finales del verano pasado: 128 GB de GDDR7, hasta 30 petaFLOPS NVFP4, pensada para descargar las operaciones de prefill de las superchips Vera Rubin con HBM4. En marzo, Nvidia archivó el proyecto tras comprar Groq para centrarse en sus racks LPX.
Intel ha visto el hueco y se ha lanzado. Según confirmó la compañía en Taipei, Nvidia Dynamo —el software de inferencia de Nvidia— llegará a Crescent Island. El propio Ian Buck, VP de Hyperscale y HPC de Nvidia, dijo esta primavera que "CPX sigue siendo una buena idea" y que el concepto podría volver en futuras generaciones.
🏭 No viene sola: Xeon 6+ y el asalto a la IA agéntica
Crescent Island no viene sola. En el mismo Computex 2026, Intel presentó los Xeon 6+ con hasta 288 núcleos y las controladoras Ethernet E835, todo orientado a lo que llaman "infraestructura de IA agéntica". La estrategia de Lip Bu Tan, CEO de Intel desde el año pasado, es clara: acercarse a Nvidia en lugar de chocar de frente.
He seguido este tema de cerca desde que Nvidia canceló Rubin CPX en marzo, y me pareció un error entonces. El precio de la HBM se ha disparado de forma absurda —tres veces más caro que hace un año— y los centros de datos están desesperados por alternativas para inferencia que no les arruinen. Una GPU con 480 GB de memoria a precio razonable, aunque no gane en benchmarks de velocidad, tiene todo el sentido del mundo. Yo mismo he visto facturas de cloud que se duplican solo por el coste de las instancias con HBM.
Dicho esto, habrá que ver las cifras reales cuando Crescent Island llegue al mercado —Intel no ha soltado fecha— y si el software acompaña. Dynamo es un buen primer paso, pero sin soporte de los frameworks más usados, la mejor GPU se convierte en un pisapapeles. Muy caro, eso sí.