Meta borra a escondidas el reconocimiento facial de sus gafas Ray-Ban tras ser pillada
La compañía eliminó en 24 horas el código NameTag que llevaba meses integrado en la app de 50 millones de usuarios. Mientras negaban que existiera, ya lo estaban borrando.
En resumen
- Meta eliminó en 24 horas el código NameTag de reconocimiento facial en su app tras ser descubierto por Wired. El sistema llevaba meses integrado en 50 millones de dispositivos sin avisar.
- La compañía eliminó en 24 horas el código NameTag que llevaba meses integrado en la app de 50 millones de usuarios. Mientras negaban que existiera, ya lo estaban borrando.
- Y no es la primera vez que pasa algo así. Hace meses se supo que Meta tenía contratistas en Kenia viendo manualmente vídeos grabados con estas mismas gafas —contenido privado,
A Meta le han pillado con las manos en el código. La compañía ha borrado a toda prisa el sistema de reconocimiento facial que tenía metido en la app de sus gafas Ray-Ban, apenas 24 horas después de que Wired lo descubriera y lo contara. La función, llamada NameTag, llevaba meses ahí dentro —desde enero de 2026— escondida en una aplicación con más de 50 millones de descargas. Sin anuncio, sin aviso, sin consentimiento.
¿Qué hacía exactamente NameTag? Convertía los rostros capturados por la cámara de las gafas en firmas biométricas, las comparaba contra una base de datos local del usuario y mostraba un aviso de "Persona reconocida". Si no identificaba a nadie, guardaba la imagen recortada del rostro para procesarla después. Todo esto integrado en la app, listo para activarse en cualquier momento.
Lo más esperpéntico fue la reacción de Meta. Andy Stone, VP de comunicación, dijo que era "puramente exploratorio" y que "no se ha tomado una decisión final". Andrew Bosworth, el CTO, subió el tono: llamó al reportaje "increíblemente engañoso" y "absolutamente deshonesto". Mientras desmentían en público, en privado lanzaban el viernes una actualización que eliminaba todo rastro: librerías de reconocimiento facial, el motor NameTag, la alerta entera. Lo que según ellos no existía, desapareció en horas.
Hay un detalle que lo deja todo aún peor. En febrero, The New York Times ya había informado de que Meta planeaba incluir reconocimiento facial en sus gafas. Citaba un memo interno donde la compañía valoraba lanzarlo en "un momento en que los defensores de la privacidad estarían distraídos con otros asuntos". En abril, 75 organizaciones de derechos humanos pidieron directamente que parasen. La respuesta oficial fue que "adoptarían un enfoque muy reflexivo". En junio, el código ya estaba dentro de la app de 50 millones de personas.
Y no es la primera vez que pasa algo así. Hace meses se supo que Meta tenía contratistas en Kenia viendo manualmente vídeos grabados con estas mismas gafas —contenido privado, a veces sensible— para entrenar su IA multimodal. La compañía siempre pide el beneficio de la duda, pero los hechos cuentan otra historia.
El patrón está clarísimo: integran funciones polémicas sin decir nada, las dejan desactivadas pero listas, y solo las quitan cuando alguien —normalmente un periodista— las encuentra. No es un error de comunicación. Es una estrategia. Y mientras sigan funcionando así, lo único que cambia es la velocidad a la que borran el código cuando les pillan.