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Palantir pierde batalla legal contra revista suiza Republik

Palantir pierde su batalla legal contra la revista suiza que investigó sus fracasos

El Tribunal Comercial de Zúrich rechaza 22 de las 23 exigencias que la tecnológica de Peter Thiel impuso a Republik, la pequeña publicación que documentó cómo el gobierno suizo rechazó su software al menos nueve veces por miedo al espionaje estadounidense.

En resumen

Palantir Technologies, la empresa de análisis de datos y vigilancia valorada en más de 200.000 millones de dólares y presidida por Peter Thiel, acaba de perder una batalla legal contra un enemigo que no esperaba: una pequeña revista suiza financiada por sus lectores, con 30.000 suscriptores.

El Tribunal Comercial de Zúrich falló el 12 de junio de 2026 en contra de la tecnológica estadounidense en el litigio que mantenía contra Republik, la publicación digital que en diciembre de 2025 había destapado los repetidos fracasos de Palantir para vender su software al gobierno suizo. El tribunal rechazó 22 de las 23 contrademandas que la empresa exigía publicar, según reveló el Financial Times.

La noticia acumuló 98 puntos en Hacker News en cuestión de horas. Un usuario resumió la ironía con precisión quirúrgica: «Desde luego, es una forma creativa de presentar que te han rechazado 22 de tus 23 peticiones».

59 solicitudes de acceso a la información para destapar el fracaso

La historia empieza en otoño de 2024. Un grupo de periodistas del colectivo de investigación WAV se reunió en un bar de Zúrich con una pregunta sencilla: ¿qué había conseguido Palantir desde que en 2021 anunciara a bombo y platillo su «hub europeo» en Altendorf, un pueblo de 7.000 habitantes a orillas del lago de Zúrich?

Tres años después, ninguna agencia federal suiza había firmado un solo contrato con la empresa. Los periodistas presentaron 59 solicitudes de acceso a la información a distintas agencias federales suizas y descubrieron el motivo: el gobierno había rechazado a Palantir al menos en nueve ocasiones, según The Guardian.

El hallazgo más explosivo fue un informe interno del Ejército suizo que concluía que el software de Palantir planteaba «riesgos inaceptables». El motivo: los datos militares sensibles podrían ser accesibles para las agencias de inteligencia de Estados Unidos.

«Palantir es una empresa con sede en Estados Unidos, lo que significa que existe la posibilidad de que datos sensibles puedan ser accedidos por el gobierno y los servicios de inteligencia de EE.UU.», recogía textualmente el informe militar, citado por Techdirt.

Los periodistas de WAV colaboraron con Republik para publicar la investigación. El trabajo fue tan sólido que en 2025 recibieron el Prix Transparence de la Asociación Suiza de Libertad de Información.

Sin demanda por difamación: la jugada legal que salió mal

Aquí viene lo más llamativo del caso. Palantir no demandó por difamación. No pidió daños y perjuicios. Tampoco alegó que los artículos de Republik fueran falsos.

En lugar de eso, la empresa invocó una ley suiza de «derecho de réplica» y exigió que la revista publicara 23 contrademandas. Eran textos larguísimos que, según la directora de Republik Katharina Hemmer, «iban mucho más allá del alcance de la investigación original».

Republik se negó. Habían entrevistado a ejecutivos de Palantir antes de la publicación, enviado una lista completa de preguntas y realizado una verificación de hechos exhaustiva. Publicar 23 páginas de réplica corporativa no era periodismo — era ceder el altavoz al poder.

«Se adhirieron a todos los estándares periodísticos. Están demandando por una lista absurda de cambios. Parece una campaña de intimidación», declaró Marguerite Meyer, periodista de WAV, a The Guardian.

22 a 1: el varapalo judicial

El 12 de junio de 2026, el Tribunal Comercial de Zúrich dictó sentencia. De las 23 contrademandas que Palantir quería imponer, el tribunal solo aceptó una. Las otras 22 fueron desestimadas.

La empresa intentó venderlo como una victoria. Emitió un comunicado celebrando que «el tribunal ha confirmado nuestro derecho a publicar una contrademanda». Técnicamente era cierto. En la práctica, era como celebrar que te han dejado una silla en un juicio en el que pedías el edificio entero.

En lo personal, creo que este caso es un ejemplo de libro del efecto Streisand. Palantir podría haber ignorado el artículo de una revista con 30.000 lectores y nadie más se habría enterado. En cambio, al demandarla, consiguió que The Guardian, el Financial Times, Techdirt y Swissinfo cubrieran la historia. Y ahora Hacker News. La empresa de análisis de datos que presume de «ver patrones que otros no ven» no vio el más obvio de todos.

Europa se desacopla del software estadounidense

El caso suizo no es una anécdota aislada. Según el Financial Times, Dinamarca y los Países Bajos también han expresado su deseo de «desvincularse» del software de empresas estadounidenses. En Alemania, el uso de Palantir por parte de la policía lleva meses generando protestas de organizaciones civiles que temen la creación de perfiles masivos a partir de datos policiales.

La pregunta que sobrevuela todas las capitales europeas es incómoda pero inevitable: ¿puede un gobierno confiar datos sensibles de sus ciudadanos a una empresa íntimamente vinculada a las agencias de inteligencia de otra potencia?

El tribunal de Zúrich no ha respondido a esa pregunta. Pero sí ha dejado claro algo: no se puede usar la ley para silenciar al periodismo que simplemente cuenta lo que los documentos públicos ya revelan. Y eso, viniendo de un tribunal comercial suizo — no exactamente un bastión del activismo judicial —, es una señal potente.

Republik, mientras tanto, sigue publicando. Con sus 30.000 suscriptores y su redacción financiada por lectores, acaba de ganar donde gigantes tecnológicos con ejércitos de abogados no se atrevieron a plantar cara.

Fuentes: Financial Times · Techdirt · The Guardian · Swissinfo · Hacker News