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DuckDuckGo crece un 30% al huir los usuarios de la IA de Google

DuckDuckGo logo en un movil contrastando con el interfaz de Google y su asistente de IA

El anuncio de Google en su conferencia I/O de 2026 ha provocado el éxodo más significativo de usuarios hacia motores de búsqueda alternativos en años. DuckDuckGo ha confirmado que las instalaciones de su aplicación aumentaron un 30,5% en Estados Unidos durante la semana posterior al rediseño de Google, que sustituye los tradicionales enlaces azules por un asistente de inteligencia artificial que responde preguntas, ejecuta tareas y ejecuta agentes de monitoreo en segundo plano. La compañía reporta que el crecimiento se mantuvo durante seis días consecutivos, con picos del 69,9% en iOS.

El detonante fue directo. En Google I/O 2026, Sundar Pichai presentó la "era agéntica": un buscador que ya no devuelve páginas web, sino que responde directamente, ejecuta acciones y reserva servicios sin intervención del usuario. Para millones de personas, ese cambio fue demasiado. "Google ya no es Google", se escuchó decir a una usuaria en una conversación telefónica recogida por la periodista Rebecca Bellan de TechCrunch, que ha documentado el fenómeno. Esa frase resume el sentir de quienes ven cómo su herramienta de búsqueda de confianza se transforma en algo que no pidieron.

El movimiento no es anecdótico. Durante el fin de semana del Memorial Day, cuando el tráfico de búsquedas suele caer, DuckDuckGo registró su mayor crecimiento. La compañía también reportó que las visitas a su página noai.duckduckgo.com, que desactiva todas las funciones de inteligencia artificial por defecto, crecieron un 27,7% en un solo día, alcanzando una media semanal del 22,7%.

Google fuerza la IA sin opción de salida

Gabriel Weinberg, CEO de DuckDuckGo, fue contundente en su declaración a TechCrunch: "Google está forzando la IA sin posibilidad de exclusión. Como resultado, sus resultados están empeorando, no mejorando." La crítica apunta directamente al talón de Aquiles de la estrategia de Google: la compañía ha eliminado de facto la opción de buscar sin inteligencia artificial, algo que muchos usuarios consideran una imposición.

No es la primera vez que Google genera rechazo con cambios forzados en su interfaz. Durante el juicio antimonopolio de 2023, Weinberg testificó que los contratos exclusivos de Google como buscador predeterminado impedían a DuckDuckGo competir en igualdad de condiciones. Ahora, el mismo efecto que antes bloqueaba su crecimiento se ha invertido: los usuarios están buscando activamente alternativas.

La ironía es que DuckDuckGo ofrece su propio servicio de inteligencia artificial, Duck.ai, pero con una diferencia fundamental: el usuario elige cuándo y cómo usarlo. La plataforma permite acceder a modelos como Claude 4.5 Haiku de Anthropic, Llama 4 Scout de Meta, Small 3 24B de Mistral y GPT-5 mini de OpenAI, todos de forma anónima. DuckDuckGo elimina la dirección IP del usuario antes de enviar las consultas, borra las conversaciones en 30 días y no utiliza ningún dato para entrenar modelos. Es el mismo concepto de privacidad que ha sido su sello desde su fundación.

La paradoja de la IA opcional

Una de las revelaciones más interesantes de la entrevista de Weinberg es que las funciones de inteligencia artificial de DuckDuckGo —Search Assist, similar a los AI Overviews de Google, y el filtro de imágenes generadas por IA— están entre las más populares del servicio. Kamyl Bazbaz, director de comunicación y políticas de DuckDuckGo, confirmó que ambas características tienen una alta adopción a pesar de que la propuesta de valor del buscador es precisamente no imponer la IA.

Esto revela una verdad incómoda para Google: los usuarios no rechazan la inteligencia artificial per se, sino que les impongan su uso sin alternativa. DuckDuckGo demuestra que es posible ofrecer capacidades de IA como un valor añadido opcional, no como una imposición estructural. La diferencia entre una herramienta que respeta la autonomía del usuario y otra que la secuestra.

El fenómeno tiene paralelismos con el movimiento que analizó The AI Leverage Weekly sobre el deterioro del juicio crítico en el uso pasivo de IA. Cuando las herramientas deciden por nosotros sin que podamos intervenir, perdemos la capacidad de evaluar sus respuestas. DuckDuckGo ofrece justo lo contrario: poner la IA a disposición del usuario, pero dejando que sea este quien decida cuándo y cómo emplearla.

Un 2% que empieza a moverse

DuckDuckGo representa aproximadamente el 2% del mercado de búsqueda en Estados Unidos, una cifra modesta frente al dominio aplastante de Google. Sin embargo, el crecimiento del 30% en instalaciones semanales es estadísticamente significativo y marca un cambio de tendencia. Si el ritmo se mantiene, DuckDuckGo podría duplicar su cuota de mercado en cuestión de meses.

El contexto regulatorio también juega a su favor. El Departamento de Justicia de Estados Unidos mantiene abierto el caso antimonopolio contra Google por prácticas de búsqueda, y una posible sanción podría obligar a la compañía a aflojar sus contratos de exclusividad. En Europa, la Ley de Mercados Digitales ya exige que los sistemas operativos permitan elegir el buscador predeterminado, un terreno donde DuckDuckGo ya ha ganado tracción. En España, la cuota de mercado de DuckDuckGo sigue siendo baja, pero el crecimiento global sugiere que el fenómeno podría replicarse.

Más allá de DuckDuckGo: el ecosistema de alternativas

El movimiento de huida de Google no beneficia solo a DuckDuckGo. Otros buscadores como Kagi, Brave Search y Ecosia también están viendo incrementos en su uso, según reportan múltiples fuentes del sector. Kagi, un buscador de pago sin publicidad ni rastreo, ha duplicado su base de usuarios en las últimas semanas, mientras que Brave Search se beneficia de la integración con el navegador Brave, que ya cuenta con más de 70 millones de usuarios activos mensuales.

El rediseño de Google ha abierto una ventana de oportunidad que los competidores llevaban años esperando. La cuestión es si sabrán aprovecharla antes de que Google ajuste su estrategia y reconquiste a los usuarios descontentos con alguna concesión. La historia demuestra que los cambios de hábito en los motores de búsqueda son raros y difíciles de sostener, pero también que, cuando ocurren, pueden redefinir el mercado durante una década.

Lo que está claro es que la era de la búsqueda sin IA ha terminado. La discusión ahora es si los usuarios tendrán derecho a elegir cómo y cuándo usarla, o si las grandes tecnológicas decidirán por ellos. DuckDuckGo acaba de demostrar que hay millones de personas dispuestas a votar con sus dedos.